JCI-accredited hospitals · 45+ hospitals & clinics · Patients from 90+ countries · 24/7 multilingual coordination
Health Library

Angiomiolipoma del riñón

Urology & Nephrology 16 min read
Medically reviewed by Acibadem Health Point Medical BoardLast updated junio 25, 2026
Quick answer

El angiomiolipoma es un tipo de masa renal benigna. Se origina en el tejido del riñón. Este tumor está formado por vasos sanguíneos, células de músculo liso y grasa. Es el tumor más frecuente del riñón.

El angiomiolipoma es un tipo de masa renal benigna. Se origina en el tejido del riñón. Este tumor está formado por vasos sanguíneos, células de músculo liso y grasa.

Es el tumor más frecuente del riñón. Por lo general, aparece como un crecimiento único y esporádico.

Conocer el angiomiolipoma es clave para un diagnóstico y tratamiento correctos. Aunque a menudo no causa problemas, los tumores grandes pueden provocar una hemorragia grave. Los médicos necesitan entender sus signos, cómo se ve en las pruebas de imagen y cómo tratarlo.

¿Qué es el angiomiolipoma del riñón?

El angiomiolipoma (AML) del riñón es un tumor no canceroso que crece en el riñón. Está formado por vasos sanguíneos, músculo liso y tejido graso. Estas partes crecen de manera anormal, formando el tumor.

Los AML son tumores benignos frecuentes del riñón y representan aproximadamente el 1-3% de todas las masas renales. Pueden aparecer por sí solos o junto con trastornos genéticos como el complejo de esclerosis tuberosa (TSC). Los angiomiolipomas esporádicos suelen aparecer como tumores únicos, unilaterales, en mujeres de mediana edad. En cambio, los AML relacionados con TSC suelen ser múltiples, bilaterales y aparecer antes en la vida.

Definición y composición

Los angiomiolipomas renales se caracterizan por su composición única. Tienen tres componentes principales:

  • Vasos sanguíneos: son vasos gruesos e irregulares que pueden sangrar o formar aneurismas
  • Músculo liso: estas células se parecen a las células de músculo liso
  • Tejido adiposo maduro: células grasas que hacen que el tumor parezca grasa en las pruebas de imagen

La proporción de estos componentes puede variar mucho entre los tumores e incluso dentro del mismo tumor.

Prevalencia y factores de riesgo

La frecuencia de los angiomiolipomas renales varía según la población y la forma en que se diagnostican. En la población general, aproximadamente el 0.13% los presenta. Pero, en las personas con complejo de esclerosis tuberosa, es mucho más alta, entre el 55-75%.

Los principales factores que aumentan la probabilidad de tener angiomiolipomas renales son:

  • Trastornos genéticos como el complejo de esclerosis tuberosa
  • Ser mujer (para los angiomiolipomas esporádicos)
  • Ser mayor (para los angiomiolipomas esporádicos)

Conocer la composición, la frecuencia y los factores de riesgo es clave para diagnosticar y tratar correctamente estos tumores.

Patología y clasificación del angiomiolipoma renal

El angiomiolipoma renal tiene características únicas que lo distinguen de otros tumores renales. Al microscopio, muestra una mezcla de vasos sanguíneos, células de músculo liso y grasa. La cantidad de estos componentes puede variar mucho, incluso dentro del mismo tumor.

Características histológicas

Los componentes principales del angiomiolipoma son los vasos sanguíneos, las células de músculo liso y las células grasas. Los vasos sanguíneos son gruesos y no tienen las fibras elásticas habituales. Las células de músculo liso suelen aparecer como las células principales y reaccionan a marcadores melanocíticos.

También hay tejido graso, pero su cantidad puede variar mucho. En algunos casos, como el angiomiolipoma epitelioide, el tumor tiene células grandes y anómalas con mucho citoplasma eosinofílico.

Angiomiolipoma esporádico frente a angiomiolipoma asociado al complejo de esclerosis tuberosa

Los angiomiolipomas pueden aparecer por sí solos o junto con el complejo de esclerosis tuberosa (TSC). El TSC es un trastorno genético. Los angiomiolipomas asociados a TSC son más frecuentes, aparecen en personas más jóvenes y a menudo se encuentran en ambos riñones.

Los cambios genéticos en los genes TSC1 o TSC2 causan los angiomiolipomas asociados a TSC. Estos genes ayudan a controlar el crecimiento celular. Sin ellos, las células pueden crecer en exceso.

Conocer la patología y los tipos de angiomiolipoma renal es clave para un diagnóstico y tratamiento correctos. Las características observadas al microscopio y los cambios genéticos ayudan a distinguir si se trata de un angiomiolipoma esporádico o asociado a TSC. Esta información orienta cómo vigilar y tratar el tumor.

Presentación clínica y síntomas

Los síntomas del angiomiolipoma renal pueden variar mucho de una persona a otra. Algunas personas pueden notar síntomas, mientras que otras no. Los síntomas pueden incluir:

Síntoma Descripción
Dolor en el flanco Un dolor sordo o punzante en el costado o la espalda, a menudo causado por el tumor al presionar los tejidos circundantes o estirar la cápsula renal
Hematuria La presencia de sangre en la orina, que puede ser visible (hematuria macroscópica) o detectable solo mediante examen microscópico (hematuria microscópica)
Masa palpable En algunos casos, se puede palpar una masa en el flanco o el abdomen durante el examen físico, por lo general con tumores más grandes

El tamaño del tumor afecta la gravedad de los síntomas. Los tumores de menos de 4 cm a menudo no se notan. Pero a medida que los tumores crecen, síntomas como dolor en el flanco, hematuria o una masa palpable se vuelven más comunes. Los tumores grandes incluso pueden romperse, causando dolor intenso y sangrado abundante.

Tener síntomas no siempre significa que tenga un angiomiolipoma. Otros problemas renales como el cáncer o los cálculos también pueden causar síntomas similares. No tener síntomas tampoco significa que esté libre de la afección. Los controles regulares, como los estudios de imagen, son clave, incluso si se siente bien.

Diagnóstico por imagen del angiomiolipoma del riñón

Diagnosticar un angiomiolipoma renal requiere estudios avanzados de imagen. Estos métodos detectan grasa en el tumor, un signo clave. También evalúan el tamaño del tumor y la velocidad a la que crece, lo que ayuda a decidir el tratamiento.

Ecografía

La ecografía suele ser la primera prueba para los tumores renales. Los angiomiolipomas aparecen como zonas brillantes debido a su grasa. Pero los tumores pequeños o con poca grasa pueden ser difíciles de distinguir de otros tumores en la ecografía.

Tomografía computarizada (TC)

Las tomografías computarizadas son clave para diagnosticar el angiomiolipoma. Muestran grasa en el tumor, lo cual es una pista importante. La TC también aporta detalles sobre el tamaño del tumor, su ubicación y su relación con los tejidos cercanos.

Las tomografías computarizadas pueden distinguir el angiomiolipoma de otros tumores renales al evaluar los niveles de grasa:

Masa renal Atenuación de la grasa en la TC
Angiomiolipoma < -10 HU
Carcinoma de células renales Por lo general > -10 HU
Oncocitoma Sin grasa

Resonancia magnética (RM)

La RM también es útil para evaluar el angiomiolipoma. El tumor se ve brillante en las imágenes ponderadas en T1 y oscuro en las secuencias con supresión de grasa debido a su contenido graso. La RM es excelente para detectar tumores con poca grasa o en personas con problemas renales que no pueden recibir contraste yodado.

Usar TC o RM para los controles es clave. Ayuda a seguir la velocidad de crecimiento del tumor y a saber cuándo actuar. Si crece más de 5 mm al año o supera los 4 cm, podría necesitar tratamiento para evitar problemas.

Diagnóstico diferencial de las masas renales

Cuando se detecta una masa renal, es clave distinguir entre diferentes afecciones. Esto incluye el angiomiolipoma y otros tumores benignos o malignos. Conocer el diagnóstico exacto ayuda a decidir el mejor tratamiento.

La imagenología es de gran ayuda para diferenciar el angiomiolipoma de otras masas. Pero a veces se necesita una biopsia para confirmar el diagnóstico y descartar cáncer.

Carcinoma de células renales

El carcinoma de células renales (CCR) es el cáncer de riñón más común. Puede parecerse al angiomiolipoma en las imágenes. El CCR es una masa sólida que aparece en las tomografías o las resonancias. Por lo general no tiene grasa, a diferencia del angiomiolipoma.

Oncocitoma

El oncocitoma es un tumor benigno que es difícil de distinguir del angiomiolipoma solo con las pruebas de imagen. Es una masa sólida con una cicatriz central y puede realzarse en las imágenes. A menudo se necesita una biopsia para diferenciarlo del angiomiolipoma.

Lipoma

Los lipomas son tumores grasos poco frecuentes en el riñón. En las pruebas de imagen, se ven como masas bien definidas compuestas solo de grasa. Los angiomiolipomas tienen grasa, músculo liso y vasos sanguíneos, lo que los hace verse diferentes.

Masa renal Características de imagen Consideraciones sobre la biopsia
Angiomiolipoma Contiene grasa, músculo liso y vasos sanguíneos; aspecto heterogéneo Rara vez se necesita para el diagnóstico
Carcinoma de células renales Masa sólida con realce; rara vez contiene grasa Puede ser necesario para confirmar la malignidad
Oncocitoma Masa sólida, bien circunscrita, con cicatriz central; puede mostrar realce Puede ser necesario para diferenciarlo del angiomiolipoma
Lipoma Masa homogénea, bien definida, compuesta completamente de grasa Rara vez se necesita para el diagnóstico

La diferenciación precisa entre el angiomiolipoma y otras masas renales es esencial para determinar el enfoque de atención al paciente más adecuado. Una combinación de resultados de las pruebas de imagen y de la biopsia ayuda a los médicos a distinguir los tumores benignos de los tumores malignos. Esto garantiza la mejor atención y tratamiento.

Opciones de manejo y tratamiento

El tratamiento del angiomiolipoma renal depende de varios factores. Estos incluyen el tamaño del tumor, la velocidad de crecimiento y si el tumor está causando síntomas. Las opciones van desde la observación hasta tratamientos más activos como la embolización y la cirugía. Estas cirugías a menudo se realizan de una manera menos invasiva.

Vigilancia y seguimiento

Para los angiomiolipomas pequeños y que no causan molestias, vigilarlos de cerca suele ser el mejor plan. La frecuencia de los controles depende del tamaño del tumor y de qué tan rápido esté creciendo. Así, cualquier cambio que requiera atención puede detectarse tempranamente.

Embolización

La embolización es un procedimiento menor que corta el suministro de sangre del tumor. Esto hace que el tumor se reduzca. Por lo general, se utiliza para tumores más grandes o que causan problemas. También puede ayudar a que la cirugía sea más segura al reducir el sangrado.

Cirugía conservadora de nefronas

La cirugía conservadora de nefronas extirpa el tumor pero conserva la mayor parte del riñón. Es la mejor opción para tumores más grandes o que causan muchos síntomas. El uso de cirugía laparoscópica o robótica puede facilitar la recuperación.

El tratamiento adecuado depende de muchas cosas. Entre ellas están el tamaño del tumor, qué tan rápido crece y si está causando síntomas. Además, lo que el paciente desea es muy importante.

Factor Consideraciones
Tamaño del tumor Los tumores más grandes (>4 cm) pueden requerir intervención
Velocidad de crecimiento Los tumores de crecimiento más rápido pueden justificar un seguimiento o tratamiento más estrecho
Síntomas Los tumores sintomáticos a menudo requieren intervención para aliviar las molestias
Preferencias del paciente Se deben considerar los objetivos y las preocupaciones individuales en la planificación del tratamiento

Al elegir el tratamiento adecuado para cada paciente, los médicos pueden ayudarles más. De esta manera, pueden evitar riesgos y problemas innecesarios.

Complicaciones y riesgos asociados con el angiomiolipoma

Muchas angiomiolipomas no presentan síntomas. Pero los tumores más grandes pueden ser riesgosos. Un problema grave es la hemorragia espontánea, en la que el tumor se rompe y sangra. Esto puede causar dolor súbito, sangre en la orina e incluso choque hipovolémico.

La probabilidad de ruptura del tumor aumenta con el tamaño del tumor, principalmente en los que miden más de 4 cm. Puede presentarse una afección rara pero peligrosa, el síndrome de Wunderlich. Se caracteriza por dolor agudo, sensibilidad y signos de sangrado interno. Actuar con rapidez es clave para evitar una hemorragia grave y la pérdida del riñón.

Otros problemas del angiomiolipoma renal incluyen:

Complicación Descripción
Hematuria Sangre en la orina debido a la extensión del tumor al sistema colector renal
Dolor abdominal o dolor en el flanco Molestia causada por el crecimiento del tumor o una hemorragia
Insuficiencia renal Función renal alterada como resultado de angiomiolipomas grandes o múltiples
Hipertensión Presión arterial alta asociada con compresión o disfunción renal

Debido a estos riesgos, los controles regulares y actuar con rapidez son vitales para las personas con angiomiolipoma. Los planes de tratamiento deben considerar el tamaño del tumor, su crecimiento, los síntomas y la salud del paciente. Esto ayuda a reducir los riesgos y a mantener el riñón funcionando bien.

Seguimiento y pronóstico

Los pacientes con angiomiolipoma renal necesitan vigilancia a largo plazo para controlar el crecimiento del tumor y las complicaciones. El calendario de seguimiento depende del tamaño del tumor, los síntomas y el tratamiento. Por lo general, los pacientes se someten a estudios de imagen anuales con ecografía, TC o RM para comprobar la estabilidad del tumor y buscar cualquier cambio.

El riesgo de recurrencia del angiomiolipoma varía según el tratamiento inicial. Quienes se sometieron a cirugía o embolización pueden enfrentar un mayor riesgo de recurrencia. Pero, con seguimientos regulares e intervenciones oportunas, el riesgo de problemas graves sigue siendo bajo.

El pronóstico para los pacientes con angiomiolipoma renal suele ser bueno, con resultados excelentes informados. A continuación se muestra una tabla con las tasas de supervivencia a 5 y 10 años para diferentes tipos de angiomiolipoma:

Tipo de angiomiolipoma Tasa de supervivencia a 5 años Tasa de supervivencia a 10 años
Esporádico 97% 95%
Asociado a TSC 95% 90%

Es fundamental que los pacientes cumplan su calendario de seguimiento e informen a su médico sobre cualquier síntoma nuevo o que empeore. Al trabajar de cerca con su equipo de atención médica y mantenerse proactivos, los pacientes pueden mejorar sus resultados de salud a largo plazo.

Complejo de esclerosis tuberosa y angiomiolipoma renal

El complejo de esclerosis tuberosa (TSC) es un trastorno genético que afecta muchas partes del cuerpo. Provoca el crecimiento de angiomiolipomas renales. Los genes TSC1 y TSC2 controlan el crecimiento celular y están mutados en la TSC. Las personas con TSC tienen más probabilidades de desarrollar angiomiolipomas que otras.

Base genética y herencia

La TSC se transmite de forma autosómica dominante. Esto significa que un solo gen mutado de cualquiera de los progenitores puede causar el trastorno. El gen TSC1 está en el cromosoma 9, y TSC2 en el cromosoma 16. Estos genes producen proteínas que ayudan a controlar el crecimiento celular.

Las mutaciones en estos genes pueden causar tumores, incluidos los angiomiolipomas renales. Esto se debe a que la vía mTOR, que controla el crecimiento celular, está alterada.

Guías de vigilancia para pacientes con TSC

Debido al alto riesgo de angiomiolipomas renales, los pacientes con TSC necesitan controles regulares. Las pautas para el cribado incluyen:

  • Estudios de imagen abdominal (ecografía, TC o RM) cada 1-3 años, comenzando en el momento del diagnóstico
  • Estudios de imagen más frecuentes si se detectan angiomiolipomas o aparecen síntomas
  • Control de la función renal y la presión arterial
  • Evaluación de otras manifestaciones relacionadas con la TSC, como lesiones cutáneas, síntomas neurológicos y afectación pulmonar

La detección y el tratamiento precoces de los angiomiolipomas renales en pacientes con TSC pueden ayudar a prevenir complicaciones y preservar la función renal. La estrecha colaboración entre los profesionales sanitarios, incluidos genetistas, nefrólogos y radiólogos, es esencial para brindar una atención completa a las personas con TSC y angiomiolipomas renales.

Avances en la investigación y el tratamiento

En los últimos años, ha habido un gran avance en la comprensión y el tratamiento del angiomiolipoma renal. Los científicos están investigando terapias dirigidas que actúan sobre las vías específicas de crecimiento de estos tumores. Everolimus, un inhibidor de mTOR, ha mostrado un gran potencial para reducir tumores y prevenir problemas en pacientes con complejo de esclerosis tuberosa.

Se están llevando a cabo ensayos clínicos para probar diferentes tratamientos para el angiomiolipoma. Estos ensayos tienen como objetivo encontrar los mejores planes de tratamiento, los resultados a largo plazo y posibles combinaciones de terapias. La medicina de precisión también está avanzando, lo que permite tratamientos adaptados al perfil genético y molecular único de cada paciente.

A medida que avanza la investigación, los médicos dispondrán de tratamientos más eficaces para el angiomiolipoma. Mantenerse al día con las investigaciones más recientes y participar en ensayos clínicos es fundamental. De este modo, los médicos pueden ofrecer la mejor atención a sus pacientes con esta compleja afección.

Preguntas frecuentes

P: ¿Qué es el angiomiolipoma del riñón?

R: El angiomiolipoma del riñón es un tumor no canceroso. Está compuesto por vasos sanguíneos, músculo liso y grasa. Puede aparecer por sí solo o junto con un trastorno genético llamado complejo de esclerosis tuberosa.

P: ¿Cuáles son los síntomas del angiomiolipoma renal?

R: Los síntomas incluyen dolor en el costado, sangre en la orina y una masa que puede palparse. Pero, muchas veces, no hay síntomas y se detecta por casualidad durante una prueba de imagen.

P: ¿Cómo se diagnostica el angiomiolipoma del riñón?

R: Los médicos utilizan ecografía, tomografías computarizadas (TC) y resonancia magnética (RM) para detectar el angiomiolipoma. Estas pruebas pueden ver la grasa en el tumor y comprobar su tamaño y crecimiento.

P: ¿Cuáles son las opciones de tratamiento para el angiomiolipoma del riñón?

R: El tratamiento depende del tamaño del tumor, su crecimiento y los síntomas. Los tumores pequeños y sin síntomas pueden simplemente vigilarse. Pero los tumores más grandes o dolorosos pueden necesitar tratamientos como la embolización o la cirugía.

P: ¿Cuáles son los riesgos asociados con el angiomiolipoma renal?

R: Los mayores riesgos son el sangrado y la rotura del tumor. Esto puede causar shock y una afección grave llamada síndrome de Wunderlich.

P: ¿Cuál es el pronóstico para los pacientes con angiomiolipoma del riñón?

R: Con la atención adecuada y controles regulares, la mayoría de los pacientes evoluciona bien. Es fundamental vigilar el tumor para detectar cualquier cambio.

P: ¿Cómo se relaciona el complejo de esclerosis tuberosa con el angiomiolipoma renal?

R: El complejo de esclerosis tuberosa (TSC) aumenta el riesgo de tumores renales. Las personas con TSC necesitan exploraciones regulares para vigilar la aparición de tumores.

P: ¿Hay algún avance nuevo en el tratamiento del angiomiolipoma del riñón?

A: Sí, se están utilizando tratamientos nuevos como los inhibidores de mTOR, como everolimus. Además, los ensayos clínicos y la medicina de precisión están buscando mejorar las opciones de tratamiento.

We’re With You at Every Step

How can we help you today?

Treatments are delivered at our JCI-accredited hospitals — Acıbadem International
We value your privacy We use essential cookies to run this site and, with your consent, analytics cookies to understand how it is used and improve it. You can accept, reject, or choose what to allow. See our Cookie Policy.