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Absceso

Infectious Disease 12 min read
Medically reviewed by Acibadem Health Point Medical BoardLast updated junio 25, 2026
Quick answer

Un absceso es un bulto doloroso e hinchado lleno de pus. Se forma debido a una infección bacteriana. Los abscesos pueden aparecer en distintas partes del cuerpo y causar dolor.

Un absceso es un bulto doloroso e hinchado lleno de pus. Se forma debido a una infección bacteriana. Los abscesos pueden aparecer en diferentes partes del cuerpo y causar molestias y problemas de salud graves si no se tratan.

Los abscesos ocurren cuando las bacterias entran en el cuerpo a través de una rotura de la piel o de una membrana mucosa. Esto provoca inflamación, hinchazón y acumulación de pus. Los lugares comunes de los abscesos son la piel, los dientes y los órganos internos. Conocer los signos, como el dolor, el enrojecimiento y la fiebre, ayuda a obtener atención médica rápidamente.

El tratamiento de los abscesos incluye antibióticos para combatir la infección y drenar el pus. Esto alivia la presión y ayuda a la curación. Aunque los remedios caseros pueden ayudar un poco, acudir al médico es fundamental para recibir la atención adecuada. Si no se tratan, los abscesos pueden causar problemas graves como la sepsis y extenderse a otras zonas.

¿Qué es un absceso?

Una definición de absceso es una bolsa de pus en los tejidos del cuerpo, por lo general debido a una infección bacteriana. El sistema inmunitario combate la infección enviando glóbulos blancos. Esto lleva a la formación de pus. Los abscesos pueden aparecer en la piel, la boca o dentro de los órganos.

Los abscesos se manifiestan como hinchazón, enrojecimiento y sensibilidad al tacto. También pueden causar fiebre y escalofríos si la infección se propaga. Si no se tratan, los abscesos pueden causar problemas graves como la sepsis o infección en otros tejidos y órganos.

Tipos de abscesos

Hay muchos tipos de abscesos en distintas partes del cuerpo, entre ellos:

  • Abscesos cutáneos: Ocurren en las capas de la piel y suelen deberse a infecciones bacterianas como estafilococos o estreptococos.
  • Abscesos dentales: Se encuentran en los dientes o las encías y están causados por una mala higiene bucal, caries o traumatismo dental.
  • Abscesos internos: Pueden estar en órganos como el hígado, el cerebro o el apéndice. A menudo son más graves y requieren más tratamiento.

Causas de los abscesos

Los abscesos pueden ocurrir por muchas razones, pero lo más frecuente es que se deban a una infección bacteriana. Cuando las bacterias entran en el cuerpo a través de cortes o membranas mucosas, se multiplican. Esto provoca una infección y pus, formando un absceso.

Infecciones bacterianas

Muchas bacterias pueden causar abscesos, como Staphylococcus aureus, especies de Streptococcus y Escherichia coli. Por lo general, estas bacterias son inofensivas, pero pueden causar problemas cuando entran en el cuerpo. Los abscesos también pueden originarse a partir de infecciones en otras zonas, como problemas dentales o folículos pilosos infectados.

Factores de riesgo

Algunas cosas pueden hacer que sea más probable desarrollar un absceso. Entre ellas se incluyen:

  • Prácticas deficientes de higiene
  • Afecciones cutáneas crónicas como eczema o psoriasis
  • Uso de drogas intravenosas
  • Diabetes
  • Obesidad

Las actividades o afecciones que dejan la piel más expuesta a las bacterias aumentan el riesgo.

Sistema inmunitario debilitado

Un sistema inmunitario débil también desempeña un papel en los abscesos. Cuando el cuerpo no puede combatir bien las bacterias, las infecciones son más probables. Entre las cosas que pueden debilitar el sistema inmunitario se incluyen:

  • Quimioterapia
  • VIH/sida
  • Uso crónico de esteroides
  • Trasplante de órganos

Las personas con sistemas inmunitarios débiles tienen más riesgo de abscesos. También pueden presentar cuadros más graves o recurrentes.

Saber por qué ocurren los abscesos y quiénes tienen riesgo es clave para prevenirlos. Mantener una buena higiene, tratar las infecciones rápidamente y controlar los problemas de salud puede ayudar. De este modo, puede reducir su probabilidad de desarrollar estas infecciones dolorosas y graves.

Síntomas de un absceso

Es clave detectar pronto los síntomas de un absceso para recibir un tratamiento rápido y evitar problemas graves. Los síntomas pueden cambiar según dónde esté el absceso y qué tamaño tenga. Estos son algunos signos comunes a los que hay que prestar atención.

Dolor y sensibilidad

El dolor y la sensibilidad son signos claros de un absceso. A medida que la infección crece, la zona alrededor se vuelve más sensible. El dolor puede mantenerse igual o empeorar cuando se presiona.

Hinchazón y enrojecimiento

La hinchazón también es un signo común. La respuesta inmunitaria del cuerpo hace que la zona se hinche y se ponga roja. La piel puede sentirse caliente, lo que muestra la lucha del cuerpo contra la infección.

Fiebre y escalofríos

Un absceso también puede causar fiebre y escalofríos. Cuando la infección se extiende, el sistema inmunitario del cuerpo actúa con más intensidad. Esto puede elevar la temperatura corporal. La fiebre suele acompañarse de escalofríos, sudoración y sensación de malestar. Si tiene fiebre con dolor e hinchazón, consulte a un médico de inmediato.

Otros síntomas de un absceso incluyen:

  • Pus o drenaje de la zona afectada
  • Piel que se siente caliente o ardiente al tacto
  • Ganglios linfáticos inflamados cerca del absceso
  • Fatiga y debilidad

Si cree que tiene un absceso, vigile de cerca sus síntomas y hable con un profesional de la salud. Un diagnóstico y tratamiento rápidos pueden evitar que la infección empeore y prevenir problemas graves.

Diagnóstico de un absceso

Obtener un diagnóstico de absceso rápidamente es clave para tratarlo bien y evitar problemas. Cuando alguien presenta signos de un absceso, los médicos usan un método detallado para confirmarlo.

Lo primero que hacen los médicos es un examen físico. Revisan cuidadosamente la zona en busca de signos como enrojecimiento, hinchazón y sensibilidad. También buscan una zona blanda bajo la piel, lo que significa que hay pus.

A veces, se necesitan pruebas de imagen para ayudar a encontrar el absceso. La ecografía se usa con frecuencia porque muestra el tamaño del absceso, su ubicación y qué tan grande es. También detecta cualquier líquido extra.

También pueden usarse tomografías computarizadas y MRI. Esto es cuando el absceso es profundo o si está cerca de partes importantes como huesos u órganos.

Las pruebas de laboratorio, como los hemocultivos y el hemograma completo (CBC), aportan más pistas. Los recuentos altos de glóbulos blancos y marcadores como la CRP y la ESR indican una infección.

Se puede hacer una aspiración para obtener una muestra de pus. Esto ayuda a encontrar la causa del absceso y elegir los antibióticos adecuados.

Los médicos utilizan lo que encuentran en el examen, las pruebas y los resultados de laboratorio para diagnosticar un absceso. Luego, crean un plan de tratamiento para ayudarlo a sanar y evitar más problemas.

Opciones de tratamiento para los abscesos

Hay varias maneras de tratar los abscesos, según su tamaño y ubicación. Los objetivos principales son eliminar la infección, reducir el dolor y prevenir problemas graves. Veamos los tratamientos más comunes para los abscesos.

Antibióticos

Los antibióticos suelen ser la primera opción para tratar los abscesos. Combaten las bacterias que causan el absceso. El tipo de antibiótico que se usa depende de la bacteria y de dónde esté el absceso. Entre los antibióticos comunes para los abscesos se incluyen:

Clase de antibiótico Ejemplos
Penicilinas Amoxicillin, Augmentin
Cefalosporinas Cephalexin, Cefdinir
Clindamicina Cleocin

Incisión y drenaje

Para los abscesos más grandes o más graves, puede necesitar incisión y drenaje. Esto consiste en abrir el absceso para drenar el pus. Luego se limpia la zona y se empaqueta con gasa para ayudar a que cicatrice. Este tratamiento a menudo se usa junto con antibióticos para asegurarse de que la infección desaparezca.

Remedios caseros

Los abscesos pequeños podrían tratarse en casa con compresas tibias y analgésicos. Las compresas tibias pueden ayudar a llevar el pus a la superficie. Pero es importante usar remedios caseros solo para abscesos pequeños y con el consejo de un médico. Si el absceso no mejora o empeora, debe consultar a un médico de inmediato.

Su médico decidirá el mejor tratamiento para su absceso. Mediante el uso de antibióticos, incisión y drenaje y cuidados en casa, la mayoría de los abscesos pueden tratarse y curarse.

Complicaciones de los abscesos no tratados

No tratar un absceso puede provocar problemas de salud graves. Si un absceso no se trata, la infección puede propagarse. Esto puede causar afecciones potencialmente mortales. Es importante obtener ayuda médica rápidamente para evitar estas complicaciones del absceso.

Sepsis

Sepsis es una complicación grave de los abscesos no tratados. Ocurre cuando la respuesta del cuerpo a la infección provoca inflamación generalizada y disfunción de órganos. Si la infección de un absceso entra en el torrente sanguíneo, puede desencadenar sepsis. Los síntomas incluyen:

  • Fiebre alta
  • Frecuencia cardíaca rápida
  • Dificultad para respirar
  • Confusión o desorientación

La sepsis es una urgencia médica que necesita tratamiento inmediato. Esto incluye antibióticos y cuidados de apoyo. Si no se trata, la sepsis puede provocar shock séptico, que es mortal.

Propagación de la infección

Los abscesos no tratados también pueden propagarse la infección a otras partes del cuerpo. A medida que el absceso crece y la infección persiste, puede propagarse a los tejidos cercanos, a los órganos o incluso al torrente sanguíneo. Esta propagación de la infección puede causar problemas de salud graves, como:

  • Osteomielitis (infección del hueso)
  • Endocarditis (infección de la válvula cardíaca)
  • Absceso cerebral
  • Absceso pulmonar

Estas complicaciones pueden ser difíciles de tratar y pueden requerir largas hospitalizaciones y cuidados intensivos. Tratar el absceso rápidamente puede ayudar a prevenir la propagación de la infección y reducir el riesgo de estas complicaciones graves.

Prevención de los abscesos

Mantener los abscesos a raya es clave para mantenerse sano y evitar infecciones dolorosas. Las simples prácticas de higiene y actuar con rapidez cuando comienzan las infecciones pueden reducir el riesgo de desarrollar un absceso.

Buenas prácticas de higiene

Una buena higiene es una de las mejores formas de prevenir los abscesos. Lavarse las manos con agua y jabón con frecuencia, por ejemplo antes de comer o después de usar el baño, detiene la propagación de bacterias. Además, mantener la piel limpia y seca, en zonas propensas al sudor o al roce, ayuda a prevenir infecciones.

Otros pasos para prevenir los abscesos incluyen:

  • No compartir objetos personales como toallas, rastrillos o cepillos de dientes
  • Limpiar y cubrir de inmediato cualquier corte, raspadura o quemadura
  • Usar ropa limpia y transpirable para evitar demasiado sudor
  • Comer bien para mantener fuerte el sistema inmunitario

Tratamiento oportuno de las infecciones

Si ve signos de una infección, como enrojecimiento, hinchazón o sensibilidad, busque tratamiento oportuno. Actuar pronto puede evitar que la infección se convierta en un absceso. Su médico podría darle antibióticos y enseñarle cómo cuidar la herida.

Al centrarse en la higiene y tratar las infecciones con rapidez, puede reducir mucho su posibilidad de desarrollar abscesos. Recuerde que la prevención de los abscesos es vital para su salud y bienestar.

Cuándo buscar atención médica

Si cree que tiene un absceso, busque ayuda médica de inmediato. Esperar demasiado puede empeorar las cosas y retrasar la curación. Signos como mucho dolor, hinchazón, enrojecimiento y fiebre significan que necesita ver a un médico.

Su médico examinará el absceso y determinará el mejor tratamiento. A menudo, es necesario drenar el absceso para eliminar el pus. Esto lo realiza un profesional médico para evitar problemas.

Si su absceso duele mucho, está en un lugar difícil o se acompaña de fiebre y escalofríos, busque ayuda rápidamente. Actuar con rapidez es clave para detener la propagación de la infección y ayudarle a mejorar pronto.

Preguntas frecuentes

P: ¿Qué es un absceso?

R: Un absceso es un bulto doloroso, lleno de pus, debajo de la piel. Ocurre cuando el cuerpo combate una infección. Esto causa inflamación y acumulación de pus.

P: ¿Cuáles son los síntomas comunes de un absceso?

R: Los síntomas incluyen dolor, sensibilidad, hinchazón, enrojecimiento y calor. También puede presentar fiebre y escalofríos, lo que indica una infección grave.

P: ¿Qué causa la formación de abscesos?

R: Los abscesos se forman cuando las bacterias entran en el cuerpo a través de una rotura de la piel. Los factores de riesgo incluyen un sistema inmunitario débil, una higiene deficiente o tocar objetos contaminados.

P: ¿Cómo se diagnostican los abscesos?

R: Los médicos diagnostican los abscesos examinando la zona. También pueden usar ecografías o tomografías computarizadas para ver qué tan grande es la infección.

P: ¿Cuáles son las opciones de tratamiento para los abscesos?

R: El tratamiento incluye antibióticos y el drenaje del pus. Las compresas tibias pueden ayudar con el dolor y la curación. Consulte siempre a un médico para recibir el tratamiento adecuado.

P: ¿Qué complicaciones pueden ocurrir si un absceso no se trata?

R: Los abscesos no tratados pueden causar sepsis, una respuesta inmunitaria peligrosa. También pueden extenderse a otras partes del cuerpo. El tratamiento rápido es clave para evitar estos riesgos.

P: ¿Cómo puedo prevenir la formación de abscesos?

R: Una buena higiene, como lavarse las manos y mantener limpias las heridas, ayuda a prevenir los abscesos. Si cree que tiene una infección, busque atención médica rápidamente.

P: ¿Cuándo debo buscar atención médica por un absceso?

R: Consulte a un médico si nota dolor, hinchazón y enrojecimiento. Si los síntomas empeoran o tiene fiebre, escalofríos, o si está cerca de áreas sensibles, busque ayuda de inmediato.

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