Celulitis periorbitaria vs celulitis orbitaria: ¿Cuál es la diferencia?
Las infecciones alrededor del ojo pueden ser graves si no se tratan a tiempo. Identificar correctamente el tipo de afección es clave para aplicar el tratamiento adecuado y evitar complicaciones.
Existen dos tipos principales: la que afecta la zona anterior al septum orbital y la que compromete la órbita ocular. La primera suele ser más común y menos severa, mientras que la segunda requiere atención urgente.
El septum orbital actúa como una barrera anatómica importante. En el 95% de los casos, las infecciones quedan localizadas en la parte externa. Sin embargo, cuando traspasan esta estructura, el riesgo aumenta.
La visión puede verse afectada en los casos más graves. Por eso, el diagnóstico diferencial rápido marca la diferencia en el pronóstico del paciente.
Introducción: ¿Qué son la celulitis periorbitaria y orbitaria?
El septum orbital divide dos afecciones con síntomas parecidos pero distinta gravedad. La primera afecta los párpados y tejidos externos. La segunda compromete zonas más profundas, detrás de esta barrera anatómica.
Ambas son infecciones bacterianas. Pueden surgir por sinusitis, heridas o diseminación sanguínea. En niños de 6 a 12 años son más frecuentes, especialmente sin vacunación contra Haemophilus influenzae.
El diagnóstico preciso evita complicaciones. Si la infección atraviesa el septum, puede dañar la visión o extenderse al cerebro. Por eso, reconocer los síntomas temprano es vital.
Diferencias clave entre celulitis periorbitaria y orbitaria
El septum orbital marca la diferencia en gravedad y tratamiento. Esta estructura actúa como barrera, evitando que las infecciones superficiales avancen hacia zonas profundas del ojo.
Ubicación anatómica: el papel del septum orbital
El orbital septum separa los tejidos externos (párpados) de la órbita ocular. Cuando la infección queda delante de esta barrera (anterior orbital septum), es menos peligrosa.
Si traspasa el septum, afecta músculos y grasa orbitaria. Esto requiere atención inmediata para proteger la visión.
Gravedad y complicaciones potenciales
Las infecciones detrás del septum tienen riesgos altos. Sin tratamiento, pueden causar pérdida visual o extenderse al cerebro.
| Complicación | Frecuencia | Urgencia |
|---|---|---|
| Pérdida de visión | 3% (casos no tratados) | Alta |
| Meningitis | Rara | Extrema |
| Trombosis del seno cavernoso | 1-2% | Emergencia |
Un caso clínico demostró cómo una infección superficial progresó a orbitaria en 48 horas. El diagnóstico precoz evitó daños permanentes.
Síntomas: cómo distinguir ambas afecciones
Los signos clínicos varían según la profundidad de la afectación. Mientras una produce cambios principalmente externos, la otra altera funciones oculares críticas.
La valoración de agudeza visual con cartilla Snellen y pruebas de motilidad son clave. Estos elementos determinan la urgencia del tratamiento.
Manifestaciones en casos leves
Cuando la infección no traspasa el septum, predominan:
- Edema palpebral (hinchazón que puede cerrar el ojo)
- Enrojecimiento local sin afectar la visión
- Dolor al tacto pero sin limitación de movimientos
La temperatura corporal suele mantenerse normal. El swelling mejora con antibióticos orales en 48-72 horas.
Síntomas en infecciones profundas
Si la infección atraviesa barreras anatómicas, aparecen:
- Proptosis (ojo salido hacia adelante)
- Ophthalmoplegia (dificultad para mover el ojo)
- Pérdida parcial de visual acuity
Estos casos requieren hospitalización inmediata. La escala de Chandler ayuda a evaluar el riesgo.
Indicadores de emergencia
Estas señales demandan atención en menos de 6 horas:
- Fiebre superior a 38.5°C con escalofríos
- Diplopía (visión doble) o midriasis (dilatación pupilar)
- Dolor intenso que no cede con analgésicos comunes
| Síntoma | Leve | Grave |
|---|---|---|
| Movilidad ocular | Normal | Limitada (ophthalmoplegia) |
| Posición del globo | Sin cambios | Proptosis evidente |
| Agudeza visual | 20/20 | 20/40 o menor |
Caso ilustrativo: Niño de 8 años con swelling palpebral izquierdo. Inicialmente diagnosticado como leve, pero a las 36 horas presentó ophthalmoplegia. El TAC confirmó afectación orbitaria, requiriendo antibióticos intravenosos.
Causas y factores de riesgo
Las infecciones en la zona ocular tienen orígenes diversos y grupos de riesgo específicos. Comprender estos factores ayuda a prevenir y tratar adecuadamente cada caso.
Orígenes comunes de la infección superficial
El trauma local y las picaduras de insectos son responsables del 70% de los casos. Heridas menores o rascado intenso permiten la entrada de bacterias como Staphylococcus aureus.
En niños, juegos al aire libre aumentan la exposición a picaduras. La higiene inadecuada también influye, especialmente en menores de 12 años.
Orígenes comunes de la infección profunda
La sinusitis etmoidal está detrás del 85% de los casos graves. Las bacterias se propagan desde los senos paranasales hacia la órbita ocular.
Infecciones dentales no tratadas, como abscesos periapicales, son otro detonante. Estudios vinculan la mala salud bucal con complicaciones oculares.
Grupos de mayor riesgo
Los niños entre 6 y 12 años son los más afectados. Su sistema inmunológico en desarrollo y la alta incidencia de sinusitis los hace vulnerables.
Adultos con diabetes o inmunodepresión también enfrentan mayor riesgo. La vacunación contra Haemophilus influenzae ha reducido casos, pero sigue siendo clave en poblaciones no inmunizadas.
| Factor de riesgo | Infección superficial | Infección profunda |
|---|---|---|
| Edad frecuente | Niños (3-10 años) | Niños y adultos jóvenes |
| Causa principal | Trauma/picaduras | Sinusitis |
| Prevención | Higiene y protección | Tratar sinusitis temprano |
Según el estudio Gellady, el 60% de los casos en niños ocurren tras resfriados mal cuidados. Controlar infecciones respiratorias evita complicaciones.
Diagnóstico: técnicas y pruebas clave
Múltiples técnicas médicas ayudan a diferenciar entre infecciones superficiales y profundas. Un enfoque escalonado combina evaluación clínica con tecnología avanzada para precisión.
Examen físico y antecedentes
El médico revisa historial de sinusitis, traumatismos o picaduras recientes. La palpación del área afectada evalúa dolor y consistencia.
Se valora movilidad ocular y agudeza visual. Estos datos orientan sobre la posible afectación detrás del septum orbital.
Imágenes médicas (TAC, resonancia magnética)
El CT scan con contraste es el gold standard. Detecta abscesos y extensión de la infección con cortes coronales de 2-3 mm.
La MRI se reserva para casos con sospecha de complicaciones cerebrales. Ambas técnicas de imaging tienen 95% de sensibilidad.
| Prueba | Ventaja | Indicación |
|---|---|---|
| CT scan | Rápido, accesible | Primera línea en urgencias |
| Resonancia magnética | Sin radiación | Sospecha de trombosis |
Pruebas de laboratorio
El hemograma y blood test de inflamación (PCR/VSG) son esenciales. Valores elevados sugieren infección bacteriana activa.
Los cultivos de sangre tienen 30-50% de positividad. Guían la elección de antibióticos cuando son concluyentes.
En casos graves, se considera punción lumbar si hay signos meníngeos. Este protocolo sigue las guías del RCH Melbourne.
Tratamiento: abordaje médico y quirúrgico
Desde medicamentos hasta cirugía, el abordaje varía según la gravedad. El diagnóstico preciso determina si se requieren antibiotics orales, hospitalización o procedimientos invasivos. Un tratamiento temprano reduce riesgos de forma significativa.
Antibióticos para cada tipo de infección
Los casos leves se tratan con amoxicilina-ácido clavulánico oral durante 7-10 días. Clindamycin es una alternativa para alergias a penicilina. La mejoría debe notarse en 48 horas.
En infecciones graves, se usa ceftriaxone intravenoso con vancomicina. Este protocolo cubre bacterias resistentes. La terapia dura 2-3 semanas según respuesta.
Cuándo se requiere hospitalización
Estos criterios indican ingreso urgente:
- Fiebre persistente con afectación visual
- Falta de respuesta a antibiotics orales
- Sospecha de absceso en imágenes
Los niños menores de 5 años suelen necesitar vigilancia hospitalaria. El ceftriaxone endovenoso es estándar en estos casos.
Intervención quirúrgica en casos graves
El drainage quirúrgico se usa en 15-20% de infecciones profundas. Se realiza cuando hay:
- Colecciones purulentas confirmadas por TAC
- Pérdida visual progresiva
- Fallo tras 72h de tratamiento médico
Las técnicas incluyen drainage endoscópico o abierto. Un equipo con oftalmólogos y ORL decide el mejor método. La surgery temprana evita daños permanentes.
El seguimiento postratamiento es clave. Revisiones a las 2 y 6 semanas descartan recaídas. Así se asegura una recuperación completa.
Prevención y cuidados posteriores
Medidas simples de higiene pueden evitar infecciones graves. La mayoría de casos se previenen con atención básica a traumatismos y control de sinusitis. Actuar rápido marca la diferencia en el pronóstico.
Medidas para reducir el riesgo de infección
El lavado correcto de heridas oculares disminuye el riesgo en un 70%. Use solución salina estéril y evite frotar los ojos con las manos sucias.
Vacunar contra Haemophilus influenzae tipo b es esencial en niños. Esta prevention reduce casos graves en población infantil.
- Tratar sinusitis dentro de las primeras 48 horas
- Usar protección ocular en actividades de riesgo
- Educar a niños sobre hygiene de manos
Seguimiento médico y signos de mejora
Las revisiones a las 48-72 horas confirman la efectividad del tratamiento. Busque estos indicadores de improvement:
- Disminución del enrojecimiento
- Recuperación de movilidad ocular
- Ausencia de fiebre por 24 horas
La tasa de recurrence es menor al 5% con follow-up adecuado. Programe controles semanales hasta la curación completa.
En casos quirúrgicos, la rehabilitación incluye ejercicios oculares. Esto previene secuelas visuales y acelera la recuperación.
Lo que debes recordar sobre estas infecciones oculares
Padres y médicos deben actuar rápido ante hinchazón palpebral. El 10% de los casos derivan en complicaciones graves sin tratamiento oportuno. La celulitis profunda puede afectar la visión en menos de 48 horas.
En niños, vigile estos signos de emergency:
- Fiebre alta con ojos rojos
- Dificultad para mover el globo ocular
- Queja de visión borrosa
La Sociedad Española de Oftalmología recomienda:
- Acudir a urgencias ante sospecha de orbital cellulitis
- Vacunar contra H. influenzae en menores
- Tratar sinusitis infantil rápidamente
Con diagnóstico precoz, el 95% evita vision loss. Guarde contactos de centros especializados y siga controles post-tratamiento.







