Celulitis orbitaria vs celulitis preseptal: Diagnóstico y diferencias
Distinguir entre estas dos afecciones oculares es clave para un tratamiento adecuado. Ambas implican inflamación, pero su gravedad y manejo varían significativamente.
La celulitis orbitaria es una emergencia médica que puede comprometer la visión. Requiere atención inmediata por su potencial de causar complicaciones graves. En cambio, la celulitis preseptal suele ser menos peligrosa, aunque también necesita evaluación.
Los niños son los más afectados, especialmente entre los 5 y 12 años. Un diagnóstico preciso evita riesgos como abscesos cerebrales o pérdida visual permanente.
Este artículo explica cómo identificar cada caso mediante síntomas clave. También detalla el papel del septum orbital como barrera anatómica contra infecciones.
Conocer estas diferencias ayuda a médicos y padres a actuar rápidamente. El manejo oportuno marca la diferencia en los resultados para los pacientes.
¿Qué son la celulitis orbitaria y preseptal?
La gravedad de estas afecciones depende de su localización respecto al septum orbital. Ambas involucran inflamación de tejidos blandos, pero su alcance y riesgos varían drásticamente.
Definición de celulitis orbitaria
Es una infección grave que afecta la zona detrás del septum orbital. Suele asociarse a sinusitis etmoidal y presenta síntomas como fiebre, protrusión ocular (proptosis) y visión doble.
Los patógenos más comunes son Staphylococcus aureus y Streptococcus. Requiere tratamiento urgente para evitar daños permanentes.
Definición de celulitis preseptal
Esta inflamación se limita al párpado y áreas anteriores al septum. A menudo surge por traumatismos o picaduras de insectos.
A diferencia de la orbital, no compromete la movilidad ocular ni la agudeza visual. Sin embargo, también necesita evaluación médica.
| Característica | Celulitis Orbitaria | Celulitis Preseptal |
|---|---|---|
| Ubicación | Detrás del septum (órbita) | Párpado y zona anterior |
| Síntomas clave | Proptosis, diplopía, fiebre | Edema palpebral sin afectar visión |
| Causas frecuentes | Sinusitis etmoidal (90%) | Traumatismos o infecciones cutáneas |
Anatomía clave: El papel del septum orbital
El septum orbital actúa como una barrera vital en la anatomía ocular. Separa los tejidos del párpado de las estructuras más profundas de la órbita. Su integridad es crucial para contener infecciones.
Estructura y función
Esta membrana fibrosa se origina en el periostio de los huesos orbitales. Se fusiona con las placas tarsales en los párpados, creando un sello protector.
Sus funciones principales incluyen:
- Limitar el avance de microorganismos hacia el sistema nervioso central
- Mantener la grasa intraorbitaria en su posición correcta
- Servir como punto de anclaje para músculos y ligamentos
Ubicación de la infección
La gravedad de una infección depende de su relación con el septum. Si atraviesa esta barrera, puede afectar la visión y el cerebro.
En niños, el riesgo es mayor porque su septum no está completamente desarrollado. Traumatismos o cirugías oculares pueden debilitar esta estructura protectora.
La proximidad a los senos paranasales también influye. La órbita comparte una pared delgada con los senos etmoidales, facilitando la propagación de bacterias.
Diferencias entre celulitis orbitaria y preseptal
Identificar las diferencias entre estos dos tipos de inflamación ocular es esencial para un diagnóstico preciso. Aunque comparten algunos síntomas iniciales, su evolución y riesgos son marcadamente distintos.
Signos clínicos distintivos
La forma orbitaria muestra proptosis (ojo salido) en el 90% de los casos. Este signo suele acompañarse de dolor intenso al mover el ojo y fiebre superior a 38°C.
En contraste, la variante preseptal causa hinchazón palpebral sin afectar la agudeza visual. No hay limitación en los movimientos oculares ni cambios en la posición del globo ocular.
Riesgos asociados a cada tipo
Las principales complicaciones de no tratar adecuadamente la inflamación orbitaria incluyen:
- Formación de abscesos que requieren drenaje quirúrgico
- Trombosis venosa en zonas cerebrales adyacentes
- Pérdida permanente de visión en el ojo afectado
En casos preseptales, el principal riesgo es la progresión a orbital (1-2% de pacientes). Los niños y personas con sistemas inmunitarios débiles son más vulnerables.
Causas y factores de riesgo
Los factores desencadenantes de estas infecciones oculares varían según la edad del paciente. Mientras en niños predominan causas infecciosas, en adultos suelen relacionarse con traumatismos.
Diferencias por grupos de edad
En niños, el 90% de los casos se asocian a sinusitis etmoidal no tratada. La proximidad anatómica entre senos paranasales y órbita facilita la propagación bacteriana.
Los adultos desarrollan más frecuentemente estas afecciones tras traumatismos oculares o cirugías. Heridas penetrantes y cuerpos extraños son factores comunes.
Patógenos y condiciones predisponentes
El Streptococcus pneumoniae es frecuente en niños no vacunados contra Haemophilus influenzae. En pacientes inmunodeprimidos, pueden aparecer infecciones fúngicas por Mucorales.
Condiciones como diabetes o neutropenia aumentan la gravedad. Estos pacientes requieren atención especializada inmediata.
| Factor de riesgo | Población pediátrica | Adultos |
|---|---|---|
| Causa principal | Sinusitis (90% casos) | Traumatismos/cirugía |
| Patógeno frecuente | Streptococcus pneumoniae | Staphylococcus aureus |
| Complicación grave | Absceso cerebral | Trombosis venosa |
Casos atípicos requieren cultivos microbiológicos. Pacientes con VIH o trasplantes pueden presentar infecciones por patógenos oportunistas.
Síntomas: Cómo distinguirlas
Reconocer los síntomas específicos permite actuar con rapidez ante estas infecciones oculares. Mientras una causa hinchazón localizada, la otra amenaza la visión y requiere hospitalización inmediata.
Manifestaciones de inflamación preseptal
Los signos clásicos incluyen edema unilateral en el párpado sin afectar el globo ocular. La triada típica combina enrojecimiento, calor al tacto y dolor moderado.
No se observan cambios en la agudeza visual ni limitación de movimientos. La fiebre, si aparece, suele ser baja (menos de 38°C). Estos casos rara vez generan complicaciones graves.
Señales de alarma en infección orbital
La proptosis (ojo protruido) es el síntoma más distintivo. Se acompaña de visión doble al mover el ojo y pupilas que no reaccionan a la luz.
Otros signos preocupantes son:
- Fiebre alta persistente (más de 39°C)
- Disminución brusca de la visión
- Incapacidad para abrir completamente el párpado
Ante estos síntomas, se debe buscar atención médica urgente. El retraso en el tratamiento puede causar daños irreversibles.
Métodos de diagnóstico
Médicos utilizan diversas técnicas para confirmar el alcance de la infección. Un enfoque combinado permite identificar si hay compromiso de estructuras profundas o formación de abscesos.
Examen físico y pruebas clínicas
La evaluación inicial incluye medir la agudeza visual y revisar los movimientos oculares. Se observa si hay dolor al presionar el área afectada.
Los marcadores inflamatorios como la PCR ayudan a determinar la gravedad. Valores elevados sugieren infección avanzada que requiere hospitalización.
Imagenología (TAC, RM)
El TAC con contraste es el estándar dorado para casos complejos. Detecta engrosamiento muscular y colecciones purulentas con precisión.
La RM se reserva para evaluar posible extensión al sistema nervioso. Ambas técnicas muestran diferencias claras entre inflamación superficial y profunda.
| Método | Ventajas | Limitaciones |
|---|---|---|
| Examen físico | Rápido, sin coste adicional | No detecta abscesos profundos |
| TAC orbitario | Identifica abscesos en 95% casos | Exposición a radiación |
| Resonancia Magnética | Sin radiación, detalle de tejidos blandos | Disponibilidad limitada en urgencias |
La punción lumbar solo se considera tras descartar hipertensión intracraneal. En niños, el TAC está indicado ante síntomas neurológicos o proptosis marcada.
Tratamiento de la celulitis orbitaria vs preseptal
La rapidez en iniciar el tratamiento determina el pronóstico visual. Mientras los casos leves pueden manejarse ambulatoriamente, las infecciones profundas exigen hospitalización inmediata.
Antibióticos y manejo médico
El protocolo inicial incluye antibiotics intravenosos de amplio espectro. La combinación co-amoxiclav cubre patógenos frecuentes como Staphylococcus y Streptococcus.
En pacientes alérgicos a penicilina, se usa clindamicina más ceftriaxona. Los ajustes se realizan según cultivos y respuesta clínica a las 48 horas.
- Duración mínima: 7 días IV + 3 semanas oral
- Monitoreo diario de marcadores inflamatorios
- Aislamiento de MRSA en no respondedores
Cuándo es necesaria la cirugía
El drainage quirúrgico se indica ante abscesos mayores a 10mm o pérdida visual progresiva. Los abordajes incluyen:
1. Drenaje transnasal endoscópico para abscesos mediales
2. Orbitotomía lateral en colecciones profundas
3. Descompresión óptica urgente si hay compresión del nervio
Equipos multidisciplinares reducen riesgos. Oftalmólogos y ORL coordinan estos procedimientos.
| Aspecto | Orbitaria | Preseptal |
|---|---|---|
| Antibiotics iniciales | Co-amoxiclav IV | Amoxicilina/clavulánico oral |
| Monitorización | Hospitalización obligatoria | Control ambulatorio |
| Intervención quirúrgica | 20-30% casos | Menos del 1% |
| Intravenous | Siempre | Solo en complicaciones |
La treatment combinada mejora resultados. La rehabilitación visual postquirúrgica es clave en casos avanzados.
Complicaciones y pronóstico
Las consecuencias de no tratar adecuadamente estas infecciones pueden ser irreversibles. Conocer los riesgos ayuda a médicos y pacientes a priorizar el tratamiento oportuno.
Peligros de la infección avanzada
El 15% de los casos graves desarrollan absceso subperióstico. Cuando la infección atraviesa barreras anatómicas, las complicaciones incluyen:
- Daño al nervio óptico con pérdida permanente de visión
- Extensión al cerebro causando meningitis o abscesos
- Endoftalmitis (infección intraocular severa)
La mortalidad alcanza el 5% en casos con afectación intracraneal. Pacientes diabéticos o inmunodeprimidos tienen mayor riesgo.
Resultados esperados tras tratamiento
En formas leves, la recuperación completa ocurre en 7-10 días con antibióticos orales. Los casos graves requieren hasta 6 semanas de terapia intravenosa.
Factores que empeoran el pronóstico:
- Diagnóstico tardío (más de 48 horas de síntomas)
- Edad avanzada o enfermedades crónicas
- Infecciones por bacterias resistentes
| Aspecto | Pronóstico favorable | Riesgo elevado |
|---|---|---|
| vision recuperada | 92% casos preseptales | 40% orbitarios complejos |
| Tiempo recuperación | 7-14 días | 3-6 semanas |
| absceso asociado | Menos del 1% | 15-20% |
| Secuelas neurológicas | Casi nulas | Hasta 12% |
El seguimiento debe incluir pruebas de vision y examen neurológico. Pacientes con complicaciones requieren controles durante 6 meses.
Prevención y recomendaciones finales
La vacunación contra Haemophilus influenzae tipo b (Hib) ha reducido notablemente estos casos. Este avance destaca la importancia de completar el calendario infantil.
El manejo temprano de sinusitis evita complicaciones graves. Padres deben conocer señales como fiebre con hinchazón ocular para buscar ayuda rápida.
Pacientes con diabetes o defensas bajas necesitan controles frecuentes. Las revisiones oftalmológicas periódicas detectan riesgos antes de que surjan problemas.
El mensaje clave es claro: la prevención y diagnóstico precoz protegen la visión. Actuar en las primeras 48 horas marca la diferencia en los resultados.







